Noche fría, aburrida y sin sentido. El viento entra por las ventanas mientras las lágrimas recorren mis mejillas, todos pasan, miran y sin darme la más mínima importancia continúan su camino; pero no, esto no me sorprende, tener alguien en quien confiar, alguien que me escuche y me entienda ya no está entre mis planes, la soledad me consume mientras los recuerdos se apoderan de mi mente. La música a todo volumen logra aturdirme de la realidad, al parecer esta es la única forma de olvidarme de mis problemas.

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