lunes, 10 de diciembre de 2012
Diario de una mortal
Sofía se acercó a la ventana mientras suspiraba intensamente. No podía seguir así. Sabía que esto pronto acabaría. Todas esas mentiras que había estado diciendo por miedo a afrontar las consecuencias pronto serían descubiertas, y tan rápido como lo que dura el estribillo de una canción todos los problemas le vendrían encima, todos sus engaños la acorralarían hasta dejarla sin salida; impaciente caminaba de un lado a otro de la habitación mientras cautelosamente vigilaba para que nadie entrara a su cuarto, nadie podía verla en esas circunstancias, sus mejillas se inundaban por las lágrimas que salían sin parar de sus ojos, y su ropa desgastada y vieja le daba un aspecto que ni ella misma podía tolerar. Pero sabía que el tiempo iba llegando a su fin, dar vuelta atrás ya no era una opción, pero aún así ella carecía de agallas para enfrentar lo que pasaría, el final cada vez estaba más cerca, ya no podía escapar.
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